
"El amor es la compensación de la muerte, su correlativo esencial " Arthur Schopenhauer
Venís de mí, siempre encaminais el paso hacia la arena.-Miradme
a la cara, mirar adentro en el reflejo amargo del llanto, dulce de caña,
pura sal de la sangre y del agua.
? - Nunca nadie está solo, los delfines navegan en silencio, comunican
en clave y alimentan los sueños, al crecer guían por los laberintos
de la duda, devolviendo a los humanos a la orilla, traspasadas las sombras.-
Así se acaba la obra: máscara necesaria, permanente, inmutable.
La mirada que ahora os unifica, es obra de un dolor eterno, desesperanza y esperanza de solución postrera, a pie de vía muerta, aquí se espera.- Nostalgia, viajes perdidos a pie de andén, soledad trabajada a brazadas contra la mar.- Suplica a los astros un nuevo destino.- Camina.- Ventiseis escalones bajando hasta hacer pie en el pozo del miedo, veintiseis escalones subiendo luego de zambullirse.- Y ver en un esbozo un nuevo mundo, parcial, superviviente, inestable, a través de un único ventanal desconchado.- La mirada y la querencia son un balcón cerrado.- La exigencia, el silencio, el derecho a ser débil, la pasión, se desploman sobre un taburete, humo y fuego en las manos.- Gritos mudos en la mirada.- ¡Suerte hay de los de casa! ¡ De las calles, los olores, las apuestas, los otros!.- Pasar por el cedazo más fino de ésta estancia antigua, donde el polvo cae de los años y como la barca librada al bravo océano, la huella de la cuerda en la arena, marca la dirección de la aventura.
Especie protegida, vive en precario sobre unos palafitos, plena felicidad, rehaciendo paredes, enyesando las grietas a la ternura; Hombres juntos; Lindo equipaje; Pues restaurar sonrisas , es tarea de paciencia y amor, son necesarias hábiles manos para rehacer el alma sea de la butaca o de la raza humana.- Es necesaria la fuerza del mar enarbolado contra las rocas, es necesario dejarse golpear por el salado embite, es necesario hacerse azul y transparente, como el agua llegada del Caribe y mostrar la pureza de la dama del sol, toda ella movimiento, de arena enharinada.- Y mirarse y no verse.- Y escuchar por el hilo del teléfono la voz imaginada del amor, que de nuevo rehace el iris, a pesar del rayo que lo ciega y lo mide, a pesar de la angustia de la sala de espera, todo es luz que despierta a la pantera de agua, y alimenta las garras de la diva, y la revuelta interna de la vida, aliento en las ondas herzianas, son de selva.
La tristeza se disfraza de calma, entrelazando las manos en la inhóspita sala de un museo, donde la inteligencia se expone muda, donde la velocidad ya solo es cornamenta, y el nocturno grito de la fiera se reduce con pócimas amargas a la hora exacta.- Si no te miro es que me tienes.- Si te miro a los ojos ya no, primo, siempre formarás parte de esas ruinas, pero mirándote derechito a los ojos, el mar transferirá de fuera adentro.-
Y la ternura, y la curiosidad, y la insolencia, y el insumiso canalla, y la claridad del día, y de la noche la estrella, todo vive en la sonrisa desdentada y ciega.- No prohibais la palabra, no negueis la sabiduria poniéndole esparadrapo a los suspiros.- Regresad a la escalera con el alma de piedra, de tanto dolor escondido en el humo.- Provocando, para sostener la rabia de la esencia cotidiana, para todos un día es arena y otro arroz, el registro de un día diferente y al fin y al cabo igual.- ¡Cuanta hambre! ¡ Qué desencanto en las manos¡ ¡ Qué pulcritud en la incertidumbre frente a la barcaza de una vida a la deriva, convertida en sombra por la mirada experta y la distancia!
Corderos, corderitos, ovejas obedientes de un rebaño que no cesa de correr, de pasar por mi lado sin pararse.- Solamente una mira.- ¡Mirarnos a la cara! Nosotros os miramos, en el preciso instante del descanso en el trabajo, en el minuto y medio desencantado por el cansancio de blanquear paredes o dibujar palabras, rojas como la sangre que nos dejó fuera del redil. Soledad impuesta, tal vez vosotros mañana…
De cara.- De la oscuridad uno regresa, jugando ful a veces.- Y no hace falta máscara.- Y detrás el pasado y la cara bien alta, trasquilados los credos, el miedo a las espaldas y dos aquí; Aquí dando la cara.- La cara a plena luz del día sin borrarse la noche que habita en más de un alma.- Cascada de palabras, preguntas indefensas, respuestas ¿Hay respuestas?; Diálogo y no siempre, y compromiso a veces, y pena, mucha pena, y desencanto, y espera, y sorpresas, y cambios.- Cambiar el registro y mirar más allá.- Venís de mí - decía el inicio - encaminandoos siempre hacia la arena…
Y decisiones, y actos de fé, seguir balanceando las sombras, superponiendo piedras, volteando la tierra, la carne, la esencia, las creencias.- Conciencia exacta de las necesidades.- Mano sobre mano haciendo pointing de energía.
El amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial, decía el filósofo… La vida es un misterio por descubrir y no un problema a resolver, responde con voz salada y honda la niebla de la última playa.- Al otro lado, el pensamiento marca: tic-tac, como un reloj que se ha quedado en blanco a la hora de marcarnos el ritmo del amor.
Judith Cobeña Guàrdia - 1998